Desde que se produjo el cierre de RCTV y aumentaron las amenazas contra otros canales como Globovisión y Venevisión, Chávez se las ha visto negras en su agenda internacional. En la última reunión de Mercosur declinaron hablar sobre el tema de la libertad de expresión en Venezuela por influencia de Lula Da Silva, pero cada vez es más claro que el venezolano es un factor incómodo para todos los gobiernos del Mercosur.
El congresista uruguayo Pablo Iturralde propuso crear una comisión de seguimiento del proceso político venezolano, empleando una cláusula democrática del Mercosur que permite este tipo de acciones de presión cuando un país está al borde de la dictadura. La propuesta no prosperó por una jugada desesperada de los argentinos para salvarle el juego a Chávez, retirándose de las sesiones aduciendo que debían viajar de inmediato. Nadie creyó la charada.
En Rusia la cosa fue peor. Chávez pidió un derecho de palabra en el congreso ruso, la famosa Duma, pero una aplastante mayoría de congresistas se opusieron. Nadie quiere contagiarse de la lepra totalitaria que parece seguir a Chávez en sus recorridos.
27 de junio de 2007
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