
Ronald Guedez
(V&L)
El candidato demócrata Barack Obama, cambia su estrategia comunicaciones y se vuelve más populista y menos elocuente. Ha aparecido en escena con la intención de recuperar el espacio perdido y frenar el avance de su rival, John McCain, quien con cuatro palabras y una consistente línea de ataque ha pasado en pocos días del papel de segundón a convertirse en el candidato más en forma.
En esta nueva etapa, Obama dedica a MacCain algunas frases como las siguientes:
"Estos son tiempos de angustia económica en los que la gente está esperando un cambio. McCain puede tener un historial personal muy digno de reconocimiento, pero su política es más de lo mismo", dijo ayer Obama en un mitin en Virginia.
"Alguien preguntó ayer a McCain -ocurrió durante una entrevista con el diario digital Politico- que cuántas casas tenía y él contestó que no se acordaba, que tenía que consultar con sus asesores. Después los asesores le dijeron al periodista que tenía al menos cuatro. Ése es John McCain, ¿qué puede saber él sobre la crisis hipotecaria?", contó Obama.
Quién sabe si con estos recursos podrá remontar el vuelo, pero algo necesita hacer para poner fin al clima de ansiedad que empieza a apoderarse de su campaña. "Obama necesita cambiar el juego", "Obama tiene que despejar las dudas", "Obama necesita un nuevo guión", "¿Dónde ha quedado la pasión de Obama?". Estos eran los títulos de algunos de los artículos aparecidos ayer en la Prensa norteamericana.
La primera gran oportunidad de cambiar el juego será la designación de un compañero de candidatura, un aspirante a la vicepresidencia, con el que comparecerá por primera vez mañana en Springfield (Illinois).
Se trata de la decisión más importante que Obama ha tenido que tomar desde que, en esa misma ciudad, anunciara hace año y medio su candidatura presidencial. Un error en esta decisión puede resultar fatal; un acierto puede darle la presidencia.
Nuevas encuestas aparecidas ayer demuestran que Obama necesita claramente reforzar su candidatura. Los ciudadanos ven a McCain más preparado para ser presidente (68% frente a 44% en The New York Times/CBS), más capacitado para dirigir la política exterior (66% frente a 55% en The New York Times/CBS), para ser comandante en jefe (50% frente a 35% en The Wall Street Journal/NBC).
El nombre de Joe Biden, presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado, ha sonado con insistencia por su capacidad para compensar las carencias que el público detecta en Obama para dirigir la política internacional. En realidad, la decisión de quién formará el ticket con Obama no ha trascendido ni se sabe con exactitud cuándo será anunciada.
La segunda oportunidad de recuperar el encanto perdido será la convención demócrata, que empieza el lunes en Denver. Obama dispondrá de un discurso ante 75.000 personas en hora de máxima audiencia televisiva. Será una gran ocasión para llegar a votantes que hasta ahora no le han escuchado y para dar nuevos argumentos a los que ya se han cansado de oírle.
Pero la convención debería de ser, sobre todo, el momento para recuperar la unidad entre los demócratas, sólo formalmente alcanzada después de que Hillary Clinton renunciara a sus aspiraciones presidenciales y expresara su apoyo a Obama.
(V&L)
El candidato demócrata Barack Obama, cambia su estrategia comunicaciones y se vuelve más populista y menos elocuente. Ha aparecido en escena con la intención de recuperar el espacio perdido y frenar el avance de su rival, John McCain, quien con cuatro palabras y una consistente línea de ataque ha pasado en pocos días del papel de segundón a convertirse en el candidato más en forma.
En esta nueva etapa, Obama dedica a MacCain algunas frases como las siguientes:
"Estos son tiempos de angustia económica en los que la gente está esperando un cambio. McCain puede tener un historial personal muy digno de reconocimiento, pero su política es más de lo mismo", dijo ayer Obama en un mitin en Virginia.
"Alguien preguntó ayer a McCain -ocurrió durante una entrevista con el diario digital Politico- que cuántas casas tenía y él contestó que no se acordaba, que tenía que consultar con sus asesores. Después los asesores le dijeron al periodista que tenía al menos cuatro. Ése es John McCain, ¿qué puede saber él sobre la crisis hipotecaria?", contó Obama.
Quién sabe si con estos recursos podrá remontar el vuelo, pero algo necesita hacer para poner fin al clima de ansiedad que empieza a apoderarse de su campaña. "Obama necesita cambiar el juego", "Obama tiene que despejar las dudas", "Obama necesita un nuevo guión", "¿Dónde ha quedado la pasión de Obama?". Estos eran los títulos de algunos de los artículos aparecidos ayer en la Prensa norteamericana.
La primera gran oportunidad de cambiar el juego será la designación de un compañero de candidatura, un aspirante a la vicepresidencia, con el que comparecerá por primera vez mañana en Springfield (Illinois).
Se trata de la decisión más importante que Obama ha tenido que tomar desde que, en esa misma ciudad, anunciara hace año y medio su candidatura presidencial. Un error en esta decisión puede resultar fatal; un acierto puede darle la presidencia.
Nuevas encuestas aparecidas ayer demuestran que Obama necesita claramente reforzar su candidatura. Los ciudadanos ven a McCain más preparado para ser presidente (68% frente a 44% en The New York Times/CBS), más capacitado para dirigir la política exterior (66% frente a 55% en The New York Times/CBS), para ser comandante en jefe (50% frente a 35% en The Wall Street Journal/NBC).
El nombre de Joe Biden, presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado, ha sonado con insistencia por su capacidad para compensar las carencias que el público detecta en Obama para dirigir la política internacional. En realidad, la decisión de quién formará el ticket con Obama no ha trascendido ni se sabe con exactitud cuándo será anunciada.
La segunda oportunidad de recuperar el encanto perdido será la convención demócrata, que empieza el lunes en Denver. Obama dispondrá de un discurso ante 75.000 personas en hora de máxima audiencia televisiva. Será una gran ocasión para llegar a votantes que hasta ahora no le han escuchado y para dar nuevos argumentos a los que ya se han cansado de oírle.
Pero la convención debería de ser, sobre todo, el momento para recuperar la unidad entre los demócratas, sólo formalmente alcanzada después de que Hillary Clinton renunciara a sus aspiraciones presidenciales y expresara su apoyo a Obama.
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