
La vida del astro mexicano de la canción siempre ha estado envuelta entre las especulaciones y los secretos a voces. La historia sobre su presunta enfermedad y gravedad es digna de una telenovela. Cuando uno revisa la sección de “noticias” de la página oficial de Luis Miguel, se encuentra, como la más reciente, que actualmente el cantante “se encuentra finalizando los detalles de su próxima gira mundial, que empezará en septiembre y lo llevará por Estados Unidos, Sudamérica, México y España, entre otros países”. Nada se publica en torno a los supuestos quebrantos de salud que desde hace un par de meses sufre, y que según los medios hispanoamericanos le han valido ser hospitalizado dos veces, la última de ellas esta semana. El avispero volvió a alborotarlo el programa El Gordo y la Flaca, de la cadena hispana Univisión, de los Estados Unidos, que es donde se han generado hasta ahora las noticias sobre la enfermedad del vocalista, de la cual sus allegados no han querido decir absolutamente nada. Hace un mes el gordo Raúl de Molina, uno de los conductores del mencionado espacio, afirmó que el también llamado Sol de México había sido ingresado en el hospital Cedars Sinaí de Los Ángeles, y hasta se especuló posteriormente por otros medios que había fallecido.
Luego, para continuar en esta especie de telenovela, se mencionó que le dieron de alta para que pudiera celebrar su cumpleaños número 40. Lo cierto es que no se le vio la cara ni una sola vez.
Todo un culebrón
Esta historia, digna de Delia Fiallo, continuó, según lo afirmado el lunes pasado por Raúl de Molina, cuando a Luis Miguel se le volvió a internar en el mismo centro Cedars Sinaí, a donde habría llegado acompañado por su amiga y ex novia, la modelo y presentadora cubana Daisy Fuentes. Para ello, el robusto presentador se remitió a lo que le dijeron “varias personas” de su confianza, sin citar el nombre de ninguna.
La hospitalización, como la primera vez, se debió a “problemas intestinales”, aunque sin la gravedad apuntada hace un mes. En esta ocasión, De Molina dijo que Luis Miguel “no está enfermo de temer por su vida”. Por otra parte, ni el centro hospitalario ni los portavoces del intérprete confirmaron ni desmintieron estas informaciones. El suspenso nos mata.
Ciertas o no, estas especulaciones se inscriben en lo misteriosa que ha sido en general la vida de este artista, no sólo conocido como uno de los grandes cantantes del Continente, sino también por una carrera signada de escándalos, rumores, amoríos, enfermedades o pruebas de paternidad, que le mantienen siempre en la cresta de la ola, aunque existan escasas o nulas confirmaciones o desmentidos oficiales de todas ellas.
Las especulaciones alcanzan tal magnitud, que no son pocos los medios que comentan la posibilidad de que, tanto el supuesto ingreso del cantante entre el 12 y el 16 de abril como el del pasado lunes, podrían formar parte de una campaña publicitaria de cara al lanzamiento de su nuevo álbum y de su gira internacional. Pero esto carece de mayores soportes, si se toma en cuenta que se trata de una luminaria cuya discografía le ha reportado hasta ahora casi 20 millones de dólares, nada más en 2009, cuando se situó como el único hispano entre los 50 artistas más vendidos en Estados Unidos y cuya fortuna personal es mucho más extensa gracias a sus inversiones inmobiliarias, que a lo que percibe como artista, que ya de por sí alcanza cifras abrumadoras.
Chismes van y vienen
Tampoco han faltado los que publicaron que su ingreso en el centro hospitalario podría deberse a complicaciones derivadas de una cirugía estética, mientras otros medios de comunicación apuntan a que lo están sometiendo a una cura de desintoxicación.
El misterio en torno al estado de salud del mexicano ha alcanzado límites tan desproporcionados, que algunos medios de su país, fuera de todo sensacionalismo, piden prudencia hasta saber exactamente cuál es el mal que lo aqueja, si es que éste realmente existe.
Según el ya citado programa de El gordo y la flaca, el cantante azteca podría abandonar el Cedars Sinaí una vez le practiquen la operación gástrica, “proceso que está aplazado hasta que la situación física del intérprete así lo permita”. Otros medios, sin embargo, aseguran que está grave.
Sobre la salud de Luis Miguel, que mantiene en la incertidumbre a sus millones de seguidores en el mundo, se han desatado otras especulaciones, algunas de ellas bastante particulares, como la del portal uruguayo Urushow, según el cual el vocalista no habría estado enfermo, sino de vacaciones. Aseguró que el 16 de abril se habría alojado en el Rancho San Isidro, en California del Sur. “La habitación que ocupó, junto a su novia Daisy Fuentes, tiene un valor de tres mil dólares la noche. Aparentemente estuvo allí hasta el 21, pasó su cumpleaños y recibió la visita de su hermano y del manager”. No conforme con esto, puntualizó que “el 26 de abril habría seguido su descanso en las Islas Fiji y el 4 de mayo, ‘al parecer’, volvió a su mansión de Los Ángeles”.
Hermetismo total
Ante todo esto, cabe destacar que Luis Miguel siempre ha sido muy celoso de su vida privada. Rara vez concede entrevistas o asiste a ceremonias de premiación. Sólo hizo una concesión a los medios de comunicación cuando fue padre y posó con sus dos hijos -Miguel, nacido el 1° de enero de 2007, y Daniel, que nació el 18 de diciembre de 2008-, producto de su unión con la actriz mexicana Araceli Arámbula. También tiene otra hija, Michelle, de 21 años, cuya madre es la cantante y actriz Stephanie Salas.
Prefiere mantener su vida personal en privado; tanto, que la mayor parte del tiempo se encuentra acompañado por un bien entrenado equipo de seguridad y es transportado en varios vehículos para distraer a paparazzis y reporteros.
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