
Rafael Poleo
A veces al cronista no le queda otra que ser definitivamente pesado.Hugo es uno que debe odiarme por esta semanal reláfica de susdisparates y fracasos. Pero, ¿qué hace uno, si no hay aciertos y éxitos quereportar? Menos mal que en esto me siento bien acompañado. Lo estoypúblicamente por algunas eminencias del régimen. Así por Maza Zavala,maestro indiscutido de la Economía y de las Finanzas, quien, sindirigirse particularmente a nadie, cada tanto dice cómo deberían hacerselas cosas, siempre distinto a como las hace Hugo. Y por Müller Rojas,pulido general y viejo profesor de Ciencias Políticas con antiguaposición revolucionaria, sólo que metida en la ortodoxia de la estrategiay la táctica como la enseñan los grandes autores, no improvisada enestado de frustración y arrechera. Y por la llamada Fosforito, porquela percibo auténtica en su posición -lástima que a veces la expresede modo inadecuado, pero esas son licencias permitidas a las mujeres. Ypor la señoraRon, la que da aires populares a un ilustre apellido guariqueño, y aquien se le ve la intuición de que por este camino todo se irá almismísimo.Otros callan y esperan. Apuesto doble contra sencillo que Baduel yDiosdado, rivales naturales a quienes Hugo contrapone, no están de acuerdocon una estrategia que lleva a una serie interminable de derrotas.Espiguemos las del momento: 1º: Fracaso general en el costoso esfuerzopor alinear a Latinoamérica contra Estados Unidos. Se comieron y sebebieron nuestros petrodólares y ahora ni siquiera nos dejan entrar enMercosur. Pero, ¿cómo iban a permitirlo? La palabra lo dice: Mercado delSur. Algo concebido para comprar y vender, no para hacer la guerra.Mercosur es para ir juntos a las negociaciones con el Imperio, que existey es maluco, el único que tiene billete para comprar lo que aquíproduzcamos. 2º: Fracaso total en el costoso esfuerzo de sobornar a laUnión Europea y a Rusia dándoles contratos y comprándoles cuantocoroto inútil le susurran a Hugo los traficantes que llevan su 15%. Hechoslos negocios que iban a hacer, los europeos llaman al pobre Hugo “eltenientecoronel golpista” y ya no lo reciben. En cuanto al fiasco ruso, Hugodebería colgar por las mochilas a los asesores que no le explicaronlas poderosas razones de seguridad que Rusia tiene para temer a un Islamcon poder nuclear. Pero es que ese muchacho ya entró en la fase de lafatiga nerviosa en la cual no se escucha sino a quien dice lo que unoquiere oír. Es un enfermo terminal que desconfía de los doctores-como serían Maza Zavala y Müller-, y cree en brujos que le ofrecen laesperanza de un milagro para salvar un proyecto que se hunde cualsubmarino ruso.Otro panorama quisiera dibujar este cronista, a quien con tal de que elpaís salga adelante no le importa quién sea el conductor en tanto nosea uno de los anteriores personajes, causantes de esta vaina. Poralgo cuando las nubes de tormenta empezaban a poblar el horizonte fundamosun periódico llamado “El Nuevo País”, manera de repudiar alviejo, todos los días en todo el país si “El Nacional” no nos quedamal en la distribución. Pero es que Hugo es un “pitcher” a quienlos bateadores contrarios la bola se la ven del tamaño de un melón.Como político es un intuitivo notable y cómo “showman” domina la TVcomo nadie lo había hecho desde Renny Otolina. Pero como estadista esun aficionado a quien una vuelta de chipola llevó a jugar en lasmayores. Él puede humillarnos como le dé la gana a quienes le decimos laverdad, condenarnos al exilio y hasta meternos presos. Para eso tienelos fusiles de Baduel y la impudicia de Isaías. Los desarmados,humillados y ofendidos, sólopodemos repetir lo que el tribuno griego le dijo al general furioso:“Pega, pero escucha”.Hay quien cree que será eterno éste castigo a la frivolidad de loselectores que en 1998 votaron por un teniente coronel raspado en el cursode Estado Mayor cuyo único antecedente era el de haberse acordado,explícita o implícitamente, con un generalato que quería menear lamata a ver qué caía de ella. La visión pesimista se basa en los preciosdel petróleo, único asiento del régimen. Esa es una apresuradapercepción, muy a la venezolana, que no mira sino los ingresos sin repararen los egresos. “A matto grosso”, los ingresos de este año seránunos 44 mil millones de dólares, y las importaciones 40 mil. Nosquedan 4 mil millones y eso Fidel se lo traga en una sentada. Por eso Raúlhabla con los gringos por debajo de cuerda y se prepara a chinificarCuba: socialismo pa’dentro y capitalismo pa’fuera, porque el chorrovenezolano va a menguar. Ante la estrechez de divisas la desconfianza cunde. Bonos venezolanosque estaban a 125 hoy se cotizan a 107, y van pa’bajo. (Ojo, Hugo:¡Si haces “default” te caes!). El desequilibrio viene del añopasado. Por eso nos comimos la mitad de las reservas en divisas y nos estamoscomiendo la otra mitad. Después vendrá un recorte en lasimportaciones que se les antojen suntuarias. (En Cuba son lujo hasta laspantaletas de poliéster. Salvo cuando trabajan de putas, las cubanas las llevanmás o menos de caqui, cual pasaba en la Europa Oriental antes de lacaída de la URSS. Veremos si las admiradas revolucionarias quemencioné al principio se sacrifican por la causa). Simultáneamente, el mayorVielma Mora deberá apretar las clavijas tributarias. No sé cómoharán para que no suban los precios si suben los impuestos. Pregúntenleal brujo Giordani, porque el doctor Maza Zavala ha advertido que eso esinflación segura. Maza está preocupado por la caída de laproducción interna, queobliga a aumentar las importaciones y se lleva los dólares. Lasinvasiones de tierras han liquidado la producción de alimentos. A losocupantes les dan un pedazo de tierra y diez vacas. Se comen cinco vacas,venden las otras cinco y se van pal carajo. Igual con la caña. ElGobierno le pasa tractor a los cañaverales y reparte ese esterero. Elrebaño nacional se ha reducido y nos estamos comiendo los vientres y losmautes. Los centrales están apagados. Conseguimos azúcar donde podemos,porque en el mercado mundial escasea -y pensar que exportábamos. Poreso no hay carne ni azúcar. Maza se queja de la producción asfixiada.La persiguen como a delito. El viejo doctor debe recordar que losadecos del 45 nos pusieron a comer bistés importados que parecían suela dealpargata y azúcar negra, como ahora. Aunque no lo dice, Maza debesaber que aquí casi no quedan animales en edad de matadero, que Colombiano nos vende más ganado para preservar sus rebaños ante un mercadomundialcada día más hambriento y estamos importando diez mil resessemanales del Brasil. Entonces, Hugo, ¿te la vas a dar de arrecho con laderecha brasileña, única que te manda ganado porque Uruguay y Argentina noquieren venderte, pues mandan su producción al mercado estadounidensepara no perder sus cupos? ¡Ay, Hugo..! ¡Cómo ignoras esasdifíciles ciencias que deben saber los nautas! (Así decía Job Pim).Con Carlos Andrés Pérez pasó eso. Iba al abismo y los dirigentesadecos de los años noventa no se atrevían a decírselo. A mí, que meatreví, me asaltaron el hogar y una jueza adeca que por algo todavíaestá encumbrada sentenció que había sido yo mismo. ¿Serán losbolivarianos tan cobardes para no sentar a Hugo y mostrarle los hechosobjetivos que anuncian un fracaso en el curso y de paso está arruinando larepública? ¿Será que todos los venezolanos somos así, como losdirigentes adecos que sabían que Pérez estaba creando las condiciones paraesto que ha pasado y ninguno tuvo la dignidad de decírselo?Después dicen que no merecemos esto que nos pasa.
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