3 de julio de 2007

Lula niega su pasado socialista


El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reveló que ya no es el político socialista del pasado y afirmó que ha consolidado la economía capitalista de Brasil en medio de una estabilidad sin precedentes. "Hubo un tiempo en el que yo decía que era socialista y ahí fui presidente de un país capitalista, un país capitalista sin capital", dijo en un discurso improvisado en la ciudad industrial de Sao Bernardo do Campo, donde inició su vida sindical. Lula elogió su política económica conservadora, defendió el tipo de cambio flotante y reafirmó que el fortalecimiento del real frente al dólar ayuda a mantener estabilizados los precios, lo que beneficia a millones de trabajadores. "Cuanto más gana el trabajador, más nuestra economía va a crear una dinámica de un país capitalista y en un país capitalista es necesario que las personas tengan dinero en el bolso y las empresas capital de giro, para inversiones", dijo al ratificar su política de libre mercado. Lula afirmó que cuando asumió el poder en enero de 2003 la oferta de crédito de Brasil era de 300 millones de reales (unos 10 millones de dólares de la época) y ahora alcanza los 800.000 millones de dólares. Cuando ganó las elecciones presidenciales en octubre de 2002 Brasil estaba sumido en una severa crisis financiera y económica. El cuadro fue agravado justamente por la perspectiva de que llegara al poder en la principal economía latinoamericana el que hasta entonces era tenido como político de izquierda, fundador del socialista Partido de los Trabajadores (PT). Su triunfo inminente desató una fuga de divisas que llevó la cotización del dólar a casi cuatro reales por unidad y hubo suspensión de créditos para financiar exportaciones de empresas locales. La crisis, que amenazaba con contaminar otros mercados emergentes y al sistema financiero internacional, sólo fue contenida gracias a un crédito récord de unos 42.000 millones de dólares encabezado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y a la postre totalmente devuelto desde hace dos años. También fue necesario que Lula y el PT firmaran un documento comprometiéndose a "respetar los acuerdos" firmados por Brasil, entre ellos el de pagos de su cuantiosa deuda externa. Hoy Lula afirmó que Brasil vive el más brillante ciclo económico de su historia contemporánea con un crecimiento que estima en 5,0 por ciento anual y baja inflación. "Basta de ser pequeño, basta de ser el país del futuro. Basta de ser la esperanza del mundo, basta de ser un montón de adjetivos que nunca se concretaron. Ahora vamos a concretar", afirmó. Lula aseguró que hoy su país puede negociar en mejores condiciones con sus clientes del mundo desarrollado, a los cuales les reclama mayor apertura en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC). "El mundo tiene que aprender que Brasil decidió asumir su grandeza política y económica", dijo al afirmar que se acabó el "servilismo". "Por primera vez tuvimos el coraje de no ceder a las economías desarrolladas, como Estados Unidos y la Unión Europea (UE)", dijo respecto al fracaso de recientes conversaciones entre EE.UU. la UE, India y Brasil que intentaban desbloquear la Ronda de Doha de liberación comercial. "En los últimos tres años Estados Unidos subsidió su agricultura en 15.000 millones de dólares, además querían incluir una cláusula para elevar esos subsidios en 17.000 millones de dólares", criticó. La UE "habló a habló y habló" y no presentó una posición. "No podíamos perjudicar la industria nacional si ellos no abrían para la agricultura", recalcó Lula. Brasil hoy tiene reservas internacionales por 146.000 millones de dólares, un superávit comercial de 47.000 millones de dólares, con una inflación de 3,7 por ciento que se mantiene estable sin amenazas de burbujas de alzas y "sin falsedad", señaló. "Lo que existe es seriedad, visibilidad y credibilidad entre todos los actores beneficiarios de esa política económica", afirmó sobre su política oficial, hoy elogiada por todos quienes en el pasado lo criticaban desde las filas del capitalismo tradicional.

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