15 de agosto de 2007

Periodistas deploran tácticas de intimidación del chavismo

A la opinión pública
Junto con los colegas señalados en la lista de “33 agentes pagados por el imperialismo para infiltrar la prensa venezolana”, participé en una rueda de prensa donde fijamos posición ante la opinión pública sobre los señalamientos hechos y la actitud tomada por las autoridades venezolanas, en particular, la Asamblea Nacional. Este es el contenido del comunicado que suscribimos en grupo.

Nosotros, periodistas venezolanos, fijamos posición respecto a las denuncias que hicieron públicas los ciudadanos Eva Golinger y Mario Silva, en las que se nos acusa de haber recibido financiamiento del gobierno de los Estados Unidos de América para supuestamente impulsar actividades antivenezolanas. En tal sentido, nos vemos obligados a señalar lo siguiente:

1. Rechazamos que en forma deliberada se nos señale de haber incurrido en delitos, sin que nuestras acciones estén determinadas en la ley como tales y sin que hasta el momento medie una investigación penal ni se hayan presentado pruebas en nuestra contra, ni se haya obtenido decisión judicial alguna.
2. Deploramos que se pretenda utilizar al Poder Legislativo como un órgano de amedrentamiento y difamación de ciudadanos y ciudadanas, para iniciar una investigación con claros fines de una campaña política.
3. Censuramos que el argumento utilizado en nuestra contra sea el haber participado en actividades de intercambio cultural y de actualización profesional, cuando esto no constituye delito alguno dentro del marco jurídico vigente en nuestro país. Peor aún es que la información respecto a las condiciones de dicha participación ni siquiera haya sido verificada.
4. Denunciamos que, ignorando la verdadera naturaleza de estos programas, se pretenda relacionar tales intercambios con actividades ilegales que constituirían un supuesto delito como el que se nos pretende imputar.
5. Repudiamos que con estas acusaciones pretendan amedrentarnos en el ejercicio de nuestro derecho a la libertad de expresión, al poner en tela de juicio nuestra ética profesional y nuestra integridad como venezolanos. La credibilidad es una condición fundamental para el trabajo de los periodistas. La exposición al odio público nos afecta no sólo como personas sino profesionalmente. Hacemos responsables a los voceros de esta maniobra, especialmente a los diputados, de cualquier ataque que podamos sufrir.
6. Condenamos que diputados a la Asamblea Nacional pretendan con esta acusación restringir nuestro derecho a buscar, recibir y difundir información libremente.
7. Finalmente exigimos a los diputados de la Asamblea Nacional que se nos escuche en los mismos términos de tiempo y publicidad que otorgaron a los denunciantes. Es nuestro derecho constitucional a réplica, y estamos decididos a ejercerlo, pues la Asamblea Nacional no tiene potestad legal para interpelarnos sobre este tema.
Dicho esto, aclaramos que nosotros, como participantes o invitados a programas de intercambio cultural, en ningún caso se nos ha propuesto ni nos hemos comprometido política o laboralmente con los Estados patrocinantes. Estas actividades no sólo forman parte de una antigua tradición entre los países que sostienen relaciones diplomáticas con Venezuela, sino que son completamente legales y suelen estar dirigidas a profesionales de todas las disciplinas.

Además, nos llama poderosamente la atención que se haya presentado ante la Asamblea Nacional una lista elaborada de manera irresponsable y arbitraria. En ella se incluye a periodistas que fueron invitados mas no participaron en estos programas y, a la vez, se excluye a comunicadores vinculados al gobierno, que sí fueron beneficiarios de estos intercambios.
Todo esto evidencia que, tanto quienes formulan las denuncias como quienes las avalan en el Parlamento y en los medios oficiales, pretenden descalificarnos como profesionales, amedrentarnos, y criminalizar el libre ejercicio del periodismo independiente en Venezuela.

Continuaremos ejerciendo nuestro derecho a la libertad de expresión, no sólo por nuestra obligación como periodistas sino por nuestro compromiso con Venezuela, pues se trata de un elemento esencial para la democracia.

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