
Carlos Pérez
(V&L)
Periodistas de la Unidad de Investigación del portal Correo de Perú pusieron al descubierto esta semana la amplia red de agrupaciones prochavistas que ya está causando precoupación en el país andino, en una amplia indagación periodística.
Según el trabajo, la aparición de las llamadas “casas de ALBA” (relacionadas a la Alternativa Bolivariana para las Américas) en diferentes regiones no son la única evidencia de la expansión en el país de organizaciones promovidas por el gobierno del mandatario venezolano Hugo Chávez. La red chavista comprende más de 80 organismos dispersos en territorio peruano, sin contar a las casas de ALBA que ya anclaron en Puno, Junín, Huancavelica, Cajamarca, Cusco, el Callao y hasta en distritos de Lima (Ancón Chosica y Los Olivos). Aunque tienen distintas denominaciones, estas organizaciones apuntan al objetivo político común de ser instrumento proselitista del chavismo. Se trata de las casas de la amistad peruano-cubana (CAPC), las casas de la amistad peruano-venezolana (CAPV), las casas de la amistad peruano-cubano-venezolana (CAPCV), la Coordinadora Continental Bolivariana-Capítulo Perú (CCB-CP) y la Coordinadora Bolivariana del Perú, según información reservada a la que accedió Correo. A nivel nacional son 57 en total, pero sólo en Lima fueron detectadas 33 casas de la amistad peruano-cubana. Y en el Callao, se hallaron 2 de estos organismos. Tienen presencia principalmente en distritos populares y consideradas como “zonas rojas” durante la época de la violencia terrorista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). En el interior del país existen al menos 22 CAPC, de las cuales la mayoría está ubicada en regiones empobrecidas o donde hay un latente conflicto social. Es el caso de San Martín, Loreto y Cajamarca. Bajo la denominación de casas de la amistad peruano-venezolana se han encontrado nueve oficinas en total. Dos de estas organizaciones están en Lima y siete en otras regiones del país. Todo indica que están distribuidas con el mismo criterio que sus similares cubanas. Por su parte, las casas de la amistad peruano-cubano-venezolana sólo cuentan con dos locales en la capital peruana, situados en Comas y San Juan de Lurigancho. Mientras que la Coordinadora Continental Bolivariana-Capítulo Perú y la Coordinadora Bolivariana del Perú coordinan sus actividades en oficinas ubicadas en el Cercado de Lima y en Jesús María. Según indagaciones de Correo, estas organizaciones chavistas se mantienen muy activas pues el sábado último varias de estas casas de la amistad sostuvieron reuniones en sus respectivos locales, que en la mayoría de los casos son viviendas de los mismos dirigentes. Estos organismos, auspiciados por los gobiernos afines de Fidel Castro y Hugo Chávez, comenzaron a crearse en el 2002 luego del intento de derrocamiento al presidente venezolano ocurrido en abril de ese año. Y forman parte de la “diplomacia social” instaurada por los actuales mandatarios de Cuba y Venezuela para exportar la llamada “revolución bolivariana” a otras naciones del continente y que, en realidad, puede convertirse en una amenaza a la democracia.Las bases y escuelas “etnocaceristas” también forman parte de la telaraña chavista en el país. En total existen ocho locales a nivel nacional de esta organización fundada por el recluido Antauro Humala.
(V&L)
Periodistas de la Unidad de Investigación del portal Correo de Perú pusieron al descubierto esta semana la amplia red de agrupaciones prochavistas que ya está causando precoupación en el país andino, en una amplia indagación periodística.
Según el trabajo, la aparición de las llamadas “casas de ALBA” (relacionadas a la Alternativa Bolivariana para las Américas) en diferentes regiones no son la única evidencia de la expansión en el país de organizaciones promovidas por el gobierno del mandatario venezolano Hugo Chávez. La red chavista comprende más de 80 organismos dispersos en territorio peruano, sin contar a las casas de ALBA que ya anclaron en Puno, Junín, Huancavelica, Cajamarca, Cusco, el Callao y hasta en distritos de Lima (Ancón Chosica y Los Olivos). Aunque tienen distintas denominaciones, estas organizaciones apuntan al objetivo político común de ser instrumento proselitista del chavismo. Se trata de las casas de la amistad peruano-cubana (CAPC), las casas de la amistad peruano-venezolana (CAPV), las casas de la amistad peruano-cubano-venezolana (CAPCV), la Coordinadora Continental Bolivariana-Capítulo Perú (CCB-CP) y la Coordinadora Bolivariana del Perú, según información reservada a la que accedió Correo. A nivel nacional son 57 en total, pero sólo en Lima fueron detectadas 33 casas de la amistad peruano-cubana. Y en el Callao, se hallaron 2 de estos organismos. Tienen presencia principalmente en distritos populares y consideradas como “zonas rojas” durante la época de la violencia terrorista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). En el interior del país existen al menos 22 CAPC, de las cuales la mayoría está ubicada en regiones empobrecidas o donde hay un latente conflicto social. Es el caso de San Martín, Loreto y Cajamarca. Bajo la denominación de casas de la amistad peruano-venezolana se han encontrado nueve oficinas en total. Dos de estas organizaciones están en Lima y siete en otras regiones del país. Todo indica que están distribuidas con el mismo criterio que sus similares cubanas. Por su parte, las casas de la amistad peruano-cubano-venezolana sólo cuentan con dos locales en la capital peruana, situados en Comas y San Juan de Lurigancho. Mientras que la Coordinadora Continental Bolivariana-Capítulo Perú y la Coordinadora Bolivariana del Perú coordinan sus actividades en oficinas ubicadas en el Cercado de Lima y en Jesús María. Según indagaciones de Correo, estas organizaciones chavistas se mantienen muy activas pues el sábado último varias de estas casas de la amistad sostuvieron reuniones en sus respectivos locales, que en la mayoría de los casos son viviendas de los mismos dirigentes. Estos organismos, auspiciados por los gobiernos afines de Fidel Castro y Hugo Chávez, comenzaron a crearse en el 2002 luego del intento de derrocamiento al presidente venezolano ocurrido en abril de ese año. Y forman parte de la “diplomacia social” instaurada por los actuales mandatarios de Cuba y Venezuela para exportar la llamada “revolución bolivariana” a otras naciones del continente y que, en realidad, puede convertirse en una amenaza a la democracia.Las bases y escuelas “etnocaceristas” también forman parte de la telaraña chavista en el país. En total existen ocho locales a nivel nacional de esta organización fundada por el recluido Antauro Humala.
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